Redescubrir escenarios...

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En las últimas semanas he redescubierto con asombro y alegría el teatro en Guayaquil. Decidí distanciarme un poco de las salas de cine, la rutina de las películas en casa y aventurarme a distintos espectáculos que se estaban dando en la ciudad. Así llegué a hermosas experiencias que quiero compartir y espero así motivarlos a que las vivan personalmente.

 

Primero sentí curiosidad por “Matambre”. La imagen de dos payasos y el título un poco intrigante me llamaron la atención. Me costó convencer a mi esposo, que no entendía mi súbito interés por ir a ver una obra de payasos.  Lo único que sabíamos es que era organizado por la Fundación Narices Rojas, un grupo que voluntariamente se prepara para acompañar y alegrar semanalmente a pacientes en distintos hospitales de la ciudad.  Llegamos curiosos a una sala casi llena, en la que Raketa y Repésimo se ganaron nuestros corazones. Sin palabras, con una gran manejo escénico, estos personajes interpretados por Raquel Rodríguez y Miguel Gallegos, nos conmovieron con su sencillez. Desde la mendicidad y el hambre, nos enseñaron lo poderoso que es un gran corazón y la infinita generosidad. Dos mendigos que abrieron las puertas de la imaginación, rompieron nuestros esquemas, y nos hicieron reír como niños. Obra de teatro ganadora del XI Festival de Artes 2010, que en cada función busca recaudar fondos para que la labor de la fundación Narices Rojas siga alegrando a más pacientes. Obra que me regaló la oportunidad de agradecer a Dios por los regalos que a veces damos por obvios, como el día a día tener un pan para comer y levantarnos con salud.

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Unas semanas después leímos un afiche que decía: “Una obra para niños que hay que verla en familia”. Y nosotros somos muy obedientes, así que ese domingo llegamos al teatro con nuestros tres hijos, abuelitos, primos y sobrinos. Nos adentramos al mundo mágico de “Caracol y Colibrí, en el Valle del Silencio”. Caracol de la orilla del Mar (Lucho Mueckay) y Colibrí del Pico del Monte (Daniel Ortega), muy diferentes entre sí pero que se encuentran cuando los dos buscaban desesperadamente eso que se llama música. Una aventura, llena de peleas, juegos, disputas por apropiarse de algo que descubren al final, ya tenían en su interior. Una obra que divirtió a mis hijos, y que a mi me emocionó profundamente. Una obra que enseña que cada uno tiene su música, su originalidad, su don, su misión, eso que te hace feliz y te motiva para vivir… y que no se busca afuera, ni te lo da nadie, lo descubres en tu interior. Y que a pesar de las diferencias, que parecen nos dividen y distancian, nos une ese mismo anhelo de encontrar nuestra música.

 

Dos experiencias enriquecedoras, lejos del ruido de grandes pantallas o efectos especiales. Obras de teatro sencillas aunque con un mensaje profundo lleno de valores. Dos experiencias que alimentan el alma, regalan vivencias en familia y que no vale la pena perderse.

 

 

Fundación Narices Rojas - Matambre (Video Promocional)

 

 

Centro Sarao - Caracol y Colibrí en el Valle del Silencio (Video Promocional)

 

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Acerca de Mariuxi

 

Comunicadora Social. Escritora por impulso y vocación... En búsqueda de nuevas formas de vivir una vida con sentido y de trascendencia. Este blog es para compartir lo que veo, siento y sueño!

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